Estamos a favor de la música que puedes sentir. Para primeras filas. Cintas de demostración. Cortes profundos. Porque no creemos en desconectarnos. Creemos en sintonizar. Descubrir nuevas bandas que van hacia adelante. Y clásicos que de nostalgia. Es por eso que hacemos productos que nos conectan con la música a nivel físico. Para que puedas sentir el alma en las letras. El bajo en tus huesos. Porque la música se trata de sentir. Es la banda sonora de nuestras celebraciones. Somos Skullcandy. No queremos que solo escuches música. Queremos que lo sientas.
NUESTRA MISIÓN:
Liberar el poder de la música para todos.
NUESTRA VISIÓN:
Ser la marca # 1 para el consumidor de audio joven y aventurero.
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Nacimos en una silla aérea.
Como muchas de las empresas que han dejado huella positiva ne el mundo, Skullcandy surgió como respuesta a un problema. Nuestro CEO Rick Alden estaba en un viaje en una silla aérea en el Park City en Utah. Escuchaba música, pero necesitaba responder una llamada.
Con la tecnología de que disponía en ese momento, era imposible intercambiar entre escuchar tu música preferida y atender la llamada. Un problema que muchos otros usuarios, muchos otros fanáticos de la música, comparten con Rick.
Entonces, Rick entendió que el mundo necesitaba una solución pronta y, sobre todo, eficaz. Fundó una compañía que no solo fabricó un mejor audífono, sino que incluyó el snowboarding Fit en su estilo.
Fue en ese momento cuando Skullcandy se convirtió en la marca oficial del estilo de vida libre, joven, aventurero y feliz.
Y nunca más se volvió a ver hacia atrás.
Nuestros Valores
Pistas frescas:
Nuestros Valores
Pistas frescas:
Skullcandy, sinónimo de libertad, no se fundó en una oficina corporativa. Hubiera sido una gran contradicción. Nacimos en un telesilla en Park City (Utah). Incluso, nuestro nombre desafía las convenciones.
Nos encantan los desafíos, la aventura y los retos, de ahí que no nos conformamos con lo fácil u obvio. Todo lo que hacemos está destinado a desafiar el statu quo.
Implacables:
Ser una marca desafiante está profundamente arraigado en nuestro ADN. Ese es el fósforo que enciende el fuego y aviva aquello en lo que creemos. Somos uns chispa que prende pasiones, que desata emociones.